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Apps para conocer gente en el colectivo LGTB ¿sí o no?

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Desde hace algunos años, y sea por la razón que sea, venimos asistiendo al auge de las Apps destinadas a conocer gente dentro del colectivo LGTB. Dependiendo de nuestro perfil como usuario y de lo que busquemos, tenemos todo un catálogo de ellas para elegir: Grindr, Bender, Manhunt, Scruff… A día de hoy, resulta bastante difícil encontrar algún amigo que no las haya probado.

Otra cosa distinta es que todo el mundo haya quedado satisfecho, pues muchas veces las experiencias que buscamos acaban distando bastante de la realidad con la que nos encontramos. Sin embargo, lo cierto es que el uso de ellas está bastante extendido (poco a poco, también empieza a abrirse paso en el colectivo heterosexual), por lo que el tema de las Apps sigue generando debate.

Por un lado, resulta fácil y divertido poder acceder de una manera tan rápida a un grupo de personas tan variopinto, observar los distintos perfiles, y, finalmente, seleccionar con quién te interesa interaccionar o no (sea la interacción del tipo que sea). Esto facilita mucho las cosas para las personas tímidas o para los que no ven ningún encanto en salir de bares y prefieren pasar la noche delante de una pantalla. También resulta interesante tener un absoluto control sobre la imagen que uno proyecta, y, el que te hablen porque se han fijado en tu perfil (ya sea por lo que has escrito o por otras razones), puede llegar a ser muy adulador.

Si bien es cierto que las Apps han facilitado mucho la interacción entre personas, también lo es que han creado limitaciones en nuestra forma de relacionarnos; todo queda bastante rescindido a lo visual y a la idea que nos podamos formar en nuestra cabeza. Se dejan de lado los otros cuatro sentidos, así como ese factor irracional que tiene tanta importancia en las relaciones. También resulta imposible no hablar de lo ofensivos que pueden llegar a ser los mensajes que se encuentran en algunos perfiles (¿A quién no le suena el “No pluma”?)

Personalmente, no me parece que el uso de las Apps  deba estigmatizarse: es una nueva forma de conocer gente y de crear vínculos. Puede ser rápida y efectiva según lo que busquemos y cómo. Puede que nos encontremos superficialidad, egolatría y obsesión por mantener relaciones sexuales, pero, ¿acaso no podemos cruzarnos con personas que respondan a este perfil en cualquier otra parte?

Por otro lado, pienso que es muy importante que se haga un uso responsable de ellas, es decir, que prime el respeto y que no se apoyen comportamientos que discriminen a ningún usuario. Porque con pequeñas acciones como esta, podemos hacer que nuestra navegación y la de los demás sea más agradable, y también empezaremos a derribar algunos de los prejuicios que existen contra las Apps y el uso que se hace de ellas dentro del colectivo.

Dicho todo esto, sobra decir que cada uno es libre de utilizar lo que quiera para lo que quiera.

Hoy colabora en IrisPeople.com, Álvaro Prados, artista, puedes seguirlo en De carne y plástico.