Eros

El amor cambia tu cerebro

Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedin

El amor… esa situación de enajenación mental transitoria por la que todos hemos pasado alguna vez y que tanto echamos de menos cuando no la sentimos.

Y no es para menos; ya que, como os he contado en otros artículos de Irispeople, estar enamorados hace que nuestro organismo segregue algunas sustancias causantes de la sensación de bienestar que sentimos en esos momentos.

Pues resulta que la cosa no queda ahí; ya que, según un estudio publicado el año pasado por un grupo de investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hanui, en China, el amor nos impacta tanto que incluso produce cambios en nuestro cerebro. A lo mejor por eso nos volvemos tan tontitos.

¿Cómo cambia el amor nuestro cerebro?

Para el estudio, estos investigadores tomaron a un grupo de voluntarios universitarios y los dividieron en tres grupos, según si se encontraban enamorados en ese momento, si acababan de terminar una relación o si no se habían enamorado nunca.

A continuación, se analizó su actividad cerebral a través de una resonancia magnética funcional, comprobando que, como esperaban, tanto la situación de amor como la de desamor provocaban una serie de cambios considerables en comparación con el tercer grupo.

Por un lado, aquellos que acababan de pasar por una ruptura experimentaron modificaciones únicamente en el núcleo caudado, una área cerebral encargada del desarrollo de la memoria y el aprendizaje. Quizás por eso se diga que de los errores sentimentales se aprende, aunque no siempre lo consigamos.

En cuando a los que estaban enamorados, su cerebro se había desmadrado totalmente y había sufrido cambios en doce zonas diferentes, la mayoría de ellas relacionadas con la recompensa, la motivación y la regulación de las emociones. Sin embargo, estos cambios no son permanentes, de modo que tras la ruptura se produce un gran cambio en la actividad cerebral, generando la bajona que todos hemos sufrido alguna vez.

Así es, amigos, la ciencia ha demostrado que el amor cambia nuestro cerebro y, por lo tanto, nuestro modo de actuar. Eso sí, si con el enamoramiento cometéis atrocidades como dejar las amistades de lado y todas esas cosas que le pasan a mucha gente no le echéis la culpa al cerebro. Como mucho echádsela a algún fallito evolutivo.

Azucena Martín es biotecnóloga y redactora científica. Escribe en IrisPeople.com y en Omicrono.