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El cerebro puede predecir si nuestras relaciones serán duraderas

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Si la semana pasada os hablé en IrisPeople de la causa científica por la que a algunas personas les cuesta establecer relaciones duraderas hoy os voy a contar un fenómeno relacionado con ese que también resulta igualmente curioso.

Y es que, según otro estudio, llevado a cabo en 2.012, una resonancia magnética del cerebro puede predecir si una relación va a ser duradera o si, por el contrario, se tratará de un capricho pasajero.

¿Cómo predice el cerebro si una relación será duradera?

Como ya os conté en uno de mis primero artículos en Irispeople, el amor es un proceso de varias fases que comienza con una activación de las regiones cerebrales asociadas a la recompensa y la pasión y sigue con una serie de cambios tanto neurológicos como bioquímicos que desembocan en el apego que nos hace encariñarnos de la pareja y querer seguir con ella.

Pues bien, precisamente en esto pensaban un grupo de investigadores chinos y norteamericanos cuando decidieron realizar este estudio, para el que contaron con la colaboración de un grupo de mujeres que aseguraban estar enamoradísimas de sus respectivas parejas.

Para comenzar, se les hizo una resonancia magnética en la que se observaba la actividad de las diferentes zonas del cerebro, apuntando los resultados para un estudio futuro.

A continuación, los investigadores dejaron pasar 40 meses, tras los cuales volvieron a contactar con las mismas mujeres para ver si seguían con la misma relación que al inicio del estudio.

Como cabía esperar, algunas habían estrechado lazos con sus parejas y aún seguían con ellas, mientras que otras habían acabado lanzándose los trastos a la cabeza a pesar del profundo amor que las invadía al comienzo del experimento.

De todas ellas se seleccionó a seis de las que habían roto y seis de las que seguían en pareja y se les repitió la resonancia magnética para poder comparar los resultados con los del comienzo.

Curiosamente, los resultados fueron muy diferentes entre los dos grupos, ya que las que habían roto mostraron al inicio una activación menor de la corteza orbifrontal medial, el cíngulo derecho y el núcleo accumbens derecho, todas ellas áreas relacionadas con el amor a largo plazo y la satisfacción con las relaciones.

¿Quién quiere tarot o posos del té pudiendo hacerse una buena resonancia magnética? Lo triste es que no nos hubiesen hecho una de estas pruebas a más de uno al principio de alguna que otra relación. La de sufrimiento que nos habríamos ahorrado, ¿verdad?

Azucena Martín es biotecnóloga y redactora científica en Omicrono