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El olor, la clave para elegir pareja

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¿Vosotros en qué os basáis para elegir una pareja?

Desde luego hay un montón de posibilidades: el físico, la inteligencia, la personalidad, la estabilidad económica, los yates, los pisos en Marbella, los regalos de IrisPeople.com

Cualquiera es válido, pero lo que nadie dice cuando se le pregunta es que se base en el olor para tomar ese tipo de decisiones. Sin embargo, aunque no seamos conscientes, lo cierto es que sí que lo hacemos, al menos eso es lo que afirma un estudio científico, ya convertido en un verdadero clásico.

¿Por qué nos basamos en el olor para elegir pareja?

Este estudio concreto se basó en la elección de mujeres heterosexuales, aunque otros tipos de parejas también son atraídas por el olor.

Para la realización del experimento, se dio a una serie de mujeres las camisetas que un grupo de hombres desconocidos para ellas habían llevado puestas durante dos días.

A continuación, se les pidió que las olieran y que seleccionaran aquellas que les resultaran “más atractivas”. La elección fue fácil, ninguna de las voluntarias titubeó a la hora de elegir la camiseta ganadora, pero lo más interesante llegó después.

Curiosamente, todas habían elegido a aquellos hombres que presentaban mayores diferencias con sus genes del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH)

¿Qué es el CMH y cómo influye en la elección de pareja?

El complejo mayor de histocompatibilidad se compone de un conjunto de genes esenciales en la respuesta inmunológica, que son los responsables de la identificación de de las moléculas ajenas que deben ser atacadas por nuestro sistema de defensa. De hecho, son los responsables del rechazo de órganos cuando el donante y el receptor son genéticamente incompatibles.

Por lo tanto, una mezcolanza de CMHs diferentes, aporta un mayor rango de protección inmunológica, de modo que los hijos de estas parejas serían más resistentes a la hora de contraer algunas enfermedades.

El beso, el responsable de que esta atracción no sea solo cosa de mujeres heterosexuales

Al finalizar el experimento de las camisetas, se observó que las camisetas que recordaban a las voluntarias el olor de su pareja pertenecían a hombres con CMH diferentes, algo que demuestra que previamente habían hecho una buena elección. ¿Olieron ellas las camisetas sudadas de los que luego fueron sus novios y maridos en el momento de elegir?

Salvo en casos un poco raretes, lo lógico es pensar que no. Esto ocurre más bien por otra vía que nos gusta mucho más a todos: el beso.

Y es que, cuando besamos a un hombre estamos en contacto con el sudor de su cara y la testosterona presente en su saliva; algo que despierta a la vez nuestra libido y nuestra elección de la mejor pareja con la que procrear.

Esto ha sido también comprobado en estudios con hombres homosexuales, demostrando que en este caso las feromonas desprendidas en el momento del beso no llevan a ningún tipo de elección reproductiva, pero sí vinculan a personas con una misma preferencia sexual.

La naturaleza es sabia, sabe lo que queremos y, aunque no nos demos cuenta, lo tiene todo atado y bien atado. Nosotros, simplemente, sólo tenemos que dejarnos llevar.

Azucena Martín es biotecnóloga y redactora científica en Omicrono