Eros

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¿Estás enamorado? Así es como tu cuerpo te delata

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Estar enamorado e intentar ocultarlo es bastante complicado, especialmente para aquellas personas que nos conocen bien.

Principalmente, esto se debe a la sonrisa de tontos que se nos pone al escuchar el nombre de la persona causante de nuestros desvelos o a lo monotemáticos que nos volvemos, sacando el nombre del susodicho en todas las conversaciones.

Pues bien, si ya resulta complicado ocultárselo a los amigos, ni os imagináis lo difícil que es hacerlo con la ciencia, ya que existen muchas formas en las que ésta puede conocer nuestro secreto, por muy bien que creamos que lo estamos disimulando.

¿Amor o pasión? Tus ojos te delatan

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Un curioso estudio, llevado a cabo en 2.104 por científicos de la Universidad de Chicago, puso de manifiesto cómo puede el movimiento de los ojos delatar si una persona siente amor o pasión.

Para ello, se mostró a  un grupo de voluntarios de ambos sexos una serie de fotografías en las que aparecían parejas o personas jóvenes solitarias mirando directamente a la cámara. Ninguna de ellas mostraba desnudos o cualquier otra imagen que pudiese ser calificada como erótica, pero aún así algunas despertaron cierta atracción en los participantes del estudio, que tuvieron que evaluar si habían sentido deseo o amor al verlas.

Como cabía esperar, si se observaba el movimiento de los ojos al posarlos sobre la imagen se podía comprobar que si la persona que aparecía en ellas atraía sexualmente al voluntario éste desplazaba los ojos por todo el cuerpo, mientras que si sólo se fijaba en la cara significaba que sentía lo que podía ser interés por tener una relación romántica.

Todo esto parece muy obvio, pero lo cierto es que es un patrón muy interesante, que se produce en apenas medio segundo, sin que el propio individuo sea consciente de estar haciéndolo, por lo que supone un buen modo de estudiar la relación entre procesos atencionales automáticos y la presencia de sensaciones tan básicas como el deseo y el amor.

Tu voz también puede desenmascararte cuando estás enamorado

Reconocedlo, hasta la persona con el corazón más frío ha puesto alguna vez esa vocecita aguda de niño pequeño tan característica de los enamorados.

Sin embargo, el estudio al que me voy a referir ahora hace referencia a datos más sutiles. Y es que, del mismo modo que el pavo real extiende su colorida cola durante el cortejo, los seres humanos también tenemos nuestros trucos básicos, como una imperceptible modulación de la voz, que nos hace más atractivos para la personas a la que le estamos tirando los trastos.

Esto lo demostraron en el mismo año un equipo de científicos de la Universidad de Stirling, que comprobaron que los hombres que hablaban con mujeres que les gustaban ponían una voz mucho más cantarina, mientras que si la chica en cuestión no les atraía, exhibían un tono más grave. Esto tiene una curiosa explicación, ya que las voces excesivamente graves pueden denotar agresividad, por lo que si lo que le interesa al cortejador es demostrar que es un buenazo que va a tratar genial a su pareja, inconscientemente cambia la voz a un registro más agudo.

Aunque la mayoría de estos estudios se han llevado a cabo con parejas heterosexuales no hay nada que indique que ocurra lo contrario en el caso de los homosexuales; así que ya sabéis, es imposible ocultar el amor y, de todos modos, ¿quién quiere esconderse cuando puede gritar lo que siente a los cuatro vientos?

Azucena Martín es biotecnóloga y redactora científica