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Cómo innovar en tus relaciones sexuales

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 El sexo, al igual que cualquier actividad que practiquemos habitualmente, puede acabar por convertirse en algo rutinario que acabemos ejerciendo sin motivación. La falta de tiempo y el exceso de confianza en nuestras parejas suelen ser las causas más comunes para dejar de innovar en las relaciones sexuales.

Nuestro cuerpo, al igual que nuestra mente, sufre constantes procesos de cambio, así que no debemos dar nada por hecho en relación al placer de nuestras parejas. Lo que un día no nos resulta demasiado placentero puede acabar volviéndonos locos un tiempo después. Caer en la ecuación constante de preliminares (cada vez más breves) y penetración en posturas cómodas como el misionero o la cucharita o la masturbación a tu pareja es peligroso para nuestra salud sexual.

Tampoco es necesario ser un ingeniero del sexo. Para motivarnos e inspirarnos existen todo tipo de manuales y artilugios sexuales que harán por nosotros la mitad del trabajo. Aparte del clásico kamasutra para heterosexuales, existen libros específicos para sexo entre hombres o entre mujeres, como Tu dedo corazón, el manual de sexo lésbico de Paloma Ruíz con imágenes reales.

En IrisPeople se puede adquirir el pack MySensualBox Me siento libre, una caja sorpresa con productos eróticos que recibiremos en nuestro domicilio de forma totalmente discreta. El contenido de la caja se renueva cada dos meses, así que pasado ese tiempo podríamos volver a adquirir una nueva con distintos productos. En la edición de junio podíamos encontrar inciensos, bebida afrodisíaca, pintura corporal o un kamasutra, una potente combinación de productos para todas las fases de la relación sexual, desde la excitación hasta el coito.

Otra posibilidad para reavivar nuestras fantasías pasa por cambiar el escenario. A veces, ver las mismas sábanas y el mismo mobiliario puede desmotivarnos. Buscar un hotel que nos parezca atractivo, ir a un lugar apartado en la naturaleza como una cala perdida o una cabaña en el bosque, incluso unos baños pueden alimentar nuestro morbo para que no caigamos en el error de convertir el sexo en una actividad rutinaria igual que planchar o sacar la basura.

Al igual que cuidamos nuestra salud mental, también debemos proteger nuestra salud sexual. Funcionando la segunda hay menos posibilidades de que empeore la primera.