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adicción al sexo

La adicción al sexo o hipersexualidad

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La adicción es un hecho casi intrínseco a la condición humana. Casi todo puede crear adicción: el alcohol, el tabaco, otras drogas de abuso, el ejercicio, el trabajo, el sexo… Las causas biológicas de todas ellas son realmente interesantes y os invito a leer sobre ello, pero en mi sección de Irispeople lo que pega es hablar de la adicción al sexo, así que hoy os voy a hablar de la ciencia detrás de la hipersexualidad.

el club de los vicios masculinos

¿Qué es la adicción al sexo?

Aunque hay personas que no llegan a catalogarlo como adicción, la ninfomanía es un aumento exagerado de la libido, que deriva en la necesidad desesperada de tener relaciones sexuales, ya sea mediante la masturbación o mediante la búsqueda insistente de parejas sexuales. Históricamente, se atribuye sólo a las mujeres, mientras que en el caso de los hombres se denominaba satirismo. Actualmente, se generaliza bajo el término “hipersexualidad”.

Pero bueno, se llame como se llame, ¿es una adicción o no? Como sabéis, las personas que padecen cualquier tipo de adicción, necesitan consumir cada vez con más frecuencia el objeto de su padecimiento, hasta el punto de mostrar síntomas elevados de ansiedad (lo que se conoce como “mono”). Esto se debe a un sistema cerebral basado en la dopamina,  conocido como “sistema de recompensa”. Cuando el adicto consigue consumir su “droga” (entendamos por droga el objeto de la adicción, sea cual sea), se produce dopamina, generando una sensación de satisfacción que provoca la necesidad de una nueva dosis.

Si la hipersexualidad fuese una adicción, se daría esta respuesta cerebral, por lo que los científicos han querido comprobar si ocurre. Un buen ejemplo es el de un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge, que tomaron a una serie de personas sospechosas de padecer hipersexualidad y les invitaron a ver vídeos pornográficos, que normalmente suelen ser uno de los objetos de su adicción. Al comprobar mediante resonancia magnética las zonas del cerebro que se activaban durante la visualización, comprobaron que las más activas eran el estrato ventral, el córtex, la amígdala y el cíngulo anterior, todas ellas conocidas por ser las mismas áreas que se activan cuando otros adictos observan la sustancia causante de la adicción. A pesar de todo, los científicos no están seguros de poder catalogar la hipersexualidad como adicción o como compulsión.

Lo único que está claro es que no debemos confundir con adictos al sexo a aquellas personas que disfrutan de su sexualidad y no les importa cambiar de pareja con regularidad para conseguirla. Siempre que lo hagan con precaución y no llegue a influir negativamente en su rutina diaria no se estarán haciendo daños a sí mismos, y muchísimo menos a los demás. Así que vivamos y dejemos vivir.

Azucena Martín es biotecnóloga y redactora científica. Puedes leerla a diario en Medciencia