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Los genes determinan cuándo perdemos la virginidad

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Si hay algo que puede variar una barbaridad entre dos personas aparentemente similares es la edad a la que pierden la virginidad.

Y es que los factores que nos llevan a dar ese paso, que para algunos es un mero trámite y para otros es uno de los momentos más importantes de nuestras vidas, son tantísimos que el momento puede variar entre un rango de edad muy grande.

Para empezar, depende mucho de la época; y con ello no me refiero a que nuestros padres esperaran al matrimonio y nosotros no, sino a algo mucho más cercano, como que muchos niños de hoy en día tienen su primera relación sexual a la edad a la que nuestra generación se contentaba con darle un besito en la mejilla a cualquiera que se dejase besar.

Por otro lado están los factores culturales y religiosos, junto con la influencia de la familia, ¿pero qué pasa con los genes?

La influencia de los genes sobre la pérdida de la virginidad

Según un estudio recientemente publicado en la revista Nature Genetics, existen varios genes que parecen estar relacionados con la pérdida de la virginidad.

Lógicamente, esto no quiere decir que en tu ADN haya un señor que te obligue a lanzarte sobre el primero que pase cuando cumplas los 17 porque es lo que toca, sino que nuestra genética determina el momento en el que maduramos sexualmente y esto, unido a una serie de factores ambientales y culturales puede servir como indicador de la edad a la que daremos el paso.

De hecho, los investigadores responsables de este estudio analizaron muestras genéticas de 125.000 hombres y mujeres de Reino Unido, 240.000 hombres y mujeres islandeses y 20.000 mujeres americanas, comprobando que, efectivamente, las 38 variantes genéticas asociadas a una pubertad precoz también parecían relacionarse con un adelante de la edad en la que se mantenía la primera relación sexual.

¿Por qué ahora maduramos antes que las anteriores generaciones?

Por lo tanto, si el momento de la madurez sexual se relaciona con la pérdida de la virginidad, esto quiere decir que los niños de hoy en día llegan a la pubertad antes de lo que lo hicimos nosotros y nosotros lo hicimos antes que nuestros padres, ¿pero por qué?

Según este estudio, se debe a cambios en la alimentación y a la mayor exposición a disruptores endocrinos, que son sustancias químicas que alteran los sistemas hormonales, entre los que se encuentran el sistema reproductor, tanto masculino como femenino.  Algunos ejemplos de estas sustancias forman parte de combustibles, pesticidas o plásticos, por lo que a día de hoy estamos continuamente expuestos a ellas.

La otra cara de la pubertad precoz

Vale, parece ser que madurar pronto lleva a perder la virginidad antes. Eso se puede considerar una ventaja o inconveniente, según las consecuencias y la cabeza con que se haga, pero lo cierto es que también hay una serie de claros inconvenientes asociados, ya que la pubertad precoz también se vincula a un aumento de los casos de agresividad, práctica de conductas de riesgo (con lo que conlleva eso si lo mezclamos con sexo) o deterioro del proceso cognitivo.

Así que sí, parece ser que nuestros genes son en parte culpables de la edad a la que perdimos la virginidad, algo que supone una nueva razón por la que intentar obligar a los jóvenes a no hacerlo es una pérdida de tiempo. Lo importante es enseñarles a hacerlo con cabeza: educación, no prohibición.

Azucena Martín es biotecnóloga y redactora científica en IrisPeople.com y Omicrono