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¿Por qué el sexo es bueno para la salud?

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Desde luego, si nos preguntan razones por las que practicar sexo, las lista de motivos que se nos ocurriría iría desde una sola razón, pero muy poderosa, hasta millones de ellas. Cada cual tiene sus motivos y sus preferencias; pero, lo que es menos conocido, son los grandes beneficios que puede aportar a nuestra salud. Pero no pasa nada, por eso estoy yo aquí, para contároslo:

Se fortalece el sistema inmune

Ni actimel ni leches. El sexo sí que es bueno para abrigarte por dentro y por fuera. Y es que mientras lo practicamos se elevan los niveles de linfocitos T, unas células pertenecientes al sistema inmune, llegando a ser un aumento muy considerable en el caso del orgasmo.

Disminución de la presión arterial

Como sabéis, realizar ejercicio en ocasiones puede ser muy recomendable para controlar la presión arterial. Y qué mejor ejercicio que el sexo, que ha demostrado favorecer una disminución del valor máximo de la tensión, además de disminuir el riesgo de fallo cardíaco.  De hecho, en 2010 el Ministro de Salud de Brasil lo recomendó encarecidamente como forma de combatir la hipertensión. Si es que, en estos temas, lo que no sepan los brasileños…

Prevención del cáncer de próstata

Como la mayoría de tumores, el cáncer de próstata se debe a causas genéticas y ambientales. Y, en el caso de las segundas, practicar sexo con frecuencia disminuye las posibilidades de padecerlo. Esto es así porque, al parecer, la eyaculación posee un efecto protector, por lo que tampoco es necesario que practiquéis sexo en pareja. ¡Ya tenéis una nueva excusa para masturbaros! Y tranquilos, que la ciencia también dice que no os quedaréis ciegos.

Combatir el estrés y mejorar la autoestima

Esto es algo que tampoco era necesario que yo os contara. ¿Cuál es la mejor manera de acabar con una jornada de estrés? El sexo. Eso es así, todos lo hemos comprobado alguna vez, y las causas son principalmente dos. Por un lado, el hecho de estar con la pareja, siempre que se mantenga con ella una relación sana, es determinante a la hora de reducir el estrés y, además, durante el acto sexual se liberan neurotransmisores asociados a sistemas de recompensa, de modo que nuestro cerebro genera una respuesta de satisfacción. Para que me entendáis, los sistemas de recompensa también se activan cuando se consumen algunos tipos de drogas, aunque el sexo es sin duda una forma mucho más sana de obtener placer.  En cuanto  a la autoestima, a parte del cóctel químico producido por nuestro cerebro en ese momento, básicamente el hecho de sentir que despertamos atracción en la otra persona ya es de por sí un chute de autoestima, eso está claro.

Adelgazar y estar en forma

El sexo no deja de ser un deporte. Y mucho más divertido que el gimnasio. Por eso, si queréis quemar unas cuantas calorías y no tenéis constancia para la cinta de correr, hay una solución para eso. Haced el amor y no el gimnasio.

Sexo como analgésico

Mientras practicamos sexo liberamos endorfinas, conocidas por ser un analgésico natural, con menos contraindicaciones que la aspirina, de hecho. Así que ya sabéis, si vuestra pareja os pone como excusa que le duele la cabeza ya sabéis lo que tenéis que contestarle: “pues mejor me lo pones”.

Ayuda a dormir mejor

Durante el acto sexual también se libera prolactina, una hormona responsable de la somnolencia y la relajación. Se acabó contar ovejas. A partir de ahora, dedicaos a contar orgasmos.

Fortalece el suelo pélvico en las mujeres

Durante el orgasmo, contraemos los músculos del suelo pélvico, lo cual es bueno de cara a un parto y, también, para reducir la incontinencia urinaria.

Y hasta aquí llega mi artículo de esta semana en IrisPeople. Como podéis ver, el sexo es la mejor de las medicinas; aunque, eso sí, siempre con protección. Si no, puede que intentando evitar algunas enfermedades acabéis contrayendo otras mucho más serias. Mirad por vuestra salud y, por supuestísimo, pasadlo bien.

Azucena Martín es biotecnóloga y redactora científica en Medciencia. Cada martes escribe en el blog de Iris People sobre ciencia y sexo.