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¿Por qué practicar sexo da sueño?

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Es de noche, tu pareja y tú entráis en la cama a dormir… o eso se supone. La cosa se calienta, acabáis teniendo un momento de sexo genial, pero justo al terminar, cuando en tu mente charláis alegremente abrazados, lo miras (o la miras) y descubres que se ha quedado dormido.

Seguro que todos habéis vivido una situación similar en algún momento. ¿Pero por qué? ¿Ha sido aburrido? ¿Se ha cansado demasiado? Dejad de echaros las culpas, porque ninguno de los dos es culpable del sueño de después. Más bien es cosa del cóctel de hormonas post orgasmo, que puede llegar a ser muy traicionero.

¿Por qué nos dormimos después del sexo?

En otros artículos de IrisPeople.com ya os he hablado de las hormonas que liberamos antes y durante el orgasmo, ¿pero qué pasa después?

Justo después, también se liberan varias hormonas, responsables de todo lo que nos pasa después del sexo. Veamos cuáles son.

Por un lado, liberamos dopamina. Como sabéis, junto a la serotonina, es una de las conocidas como “hormonas de la felicidad”, por lo que se presupone que es la responsable del gustazo y la risita de tontos que se nos queda justo después del orgasmo.

También se libera prolactina. Esta hormona se segrega en otras muchas situaciones. Por ejemplo, es la responsable de la producción de leche en las mamas de las mujeres que han dado a luz, pero tiene un montón de funciones más, como la inhibición de la libido. Sí, exactamente, es lo que estáis pensando. Por esa razón, después del orgasmo no nos apetece repetir y  necesitamos nuestro momentito de relax, ya sea hablando, mirando al techo o fumando (que relaja, pero destroza los pulmones, vosotros veréis).

Para comprobar esto último empíricamente os invito a convertiros en investigadores y probar a excitar a vuestra pareja justo después. Veréis que necesitáis un esfuerzo titánico para conseguirlo, si es que llegáis a hacerlo.

Por último, también se segrega oxitocina, una hormona que tiene muchas funciones, pues de hecho también es responsable de la excitación y el apego a la pareja, pero en ese momento concreto es la culpable del sueñazo consecuente.

Así que ya lo sabéis, si os da sueño después no os sintáis mal. Simplemente significa que vuestro sistema endocrino (el que se encarga de todo lo relacionado con las hormonas) va a las mil maravillas. El que no se consuela es porque no quiere, ¿no?

Azucena Martín es redactora científica y biotecnóloga. Escribe en la sección de Ciencia de Omicrono