Eros

celos

¿Por qué sentimos celos?

Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedin

Todos hemos dicho alguna vez aquello de “¿Celoso yo? Yo nunca he desconfiado de mis parejas, jamás discutimos por ese tema”. Lo cierto es que, en muchos casos, esas afirmaciones se hacen en estado de soltería; pero, cuando se comienza una nueva relación, desaparecen por arte de magia.

Sentir celos es una cualidad intrínseca a la condición de ser humano, por lo que no tiene por qué ser malo siempre que no dejemos que nos dominen.  ¿Pero sabéis a qué se deben? Si habéis contestado que no, no os preocupéis, que yo os lo cuento hoy en IrisPeople.com.

Los celos se encuentran en el cerebro

Según los estudios del investigador japonés Hideiko Takahashi, la causa de los celos reside en una zona de nuestro cerebro llamada lóbulo frontal.

Para comprobarlo, reclutó a un grupo de jóvenes estudiantes y les solicitó que hablaran de un rival exitoso. Lógicamente, los celos no sólo se deben a causas amorosas, sino que también son muy frecuentes en los ámbitos académico y laboral, por lo que esta conversación despertó inmediatamente la envidia de estos voluntarios.

Mientras tanto, el equipo de  Takahashi los sometió a una resonancia magnética, que medía su actividad cerebral, iluminando las zonas que se activaban ante la sensación de celos.

A continuación, se les hizo leer una historia, cuya protagonista era la misma persona exitosa del caso anterior. De nuevo, las mismas regiones, correspondientes al lóbulo central, se encendían alertando de los celos hacia el susodicho.

Curiosamente, esta misma región también se asocia al dolor físico, algo que explicaría por qué sufrimos tanto cuando sentimos celos.

Por desgracia, este dolor no es unilateral, pues los ataques de celos no sólo son dolorosos para aquellos que los padecen, sino que también afectan al resto de personas implicadas. Concretamente, en el caso de las relaciones amorosas, las parejas también sufren, en la mayoría de casos, sin comérselo ni bebérselo.

Por eso, no olvidemos que si los celos son intrínsecos a la condición humana, la confianza en los demás también debería serlo. Demostrémosle a nuestro cerebro que no puede hacer con nosotros lo que se le antoje, pues sólo así podremos vivir tranquilos y, sobre todo, dejar vivir a los demás. Y no olvidéis lo más importante: ser celoso y posesivo no es sinónimo de estar enamorado, sino de todo lo contrario.

Azucena Martín es biotécnologa y redactora científica en Omicrono