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¿Puede usarse el semen como cosmético natural?

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Cada vez son más las sustancias naturales utilizadas en cosmética, desde aceites vegetales como el de argán o la rosa mosqueta, hasta ingredientes un poquito más asquerosos, como la baba de caracol o el semen.

Sí, lectores de Iris People, ¡el semen! Está claro que este fluido, más allá de ser el medio que baña a los espermatozoides en su camino hacia las trompas de Falopio (o a dónde surja), presenta un gran número de peculiaridades, que lo han convertido en el supuesto secreto de más de una persona para conseguir que su piel esté fresca, tersa y sana como el culito de un bebé.

De hecho, ya en el antiguo Egipto se dice que la reina Cleopatra tenía un sirviente dedicado exclusivamente a surtirla de cantidades ingentes de esta sustancia, con la que se untaba religiosamente toda la piel. Y si un icono de belleza como ella lo hacía, ¿por qué no lo vamos a hacer el resto de los mortales? Todo eso está muy bien, ¿pero es realmente tan bueno como lo pintan?

Según una paciente atendida en el Hospital General de Móstoles el pasado mes de marzo, no sólo no aporta ningún tipo de beneficio a la piel, sino que puede ser muy perjudicial, ya que afirmaba que las quemaduras que mostraba en la cara habían sido causadas por el contacto sobre la piel del semen de su marido.

Mitos y realidades del semen como cosmético natural

Aquellas personas que defienden con firmeza el uso del semen como cosmético argumentan que posee un gran número de ingredientes beneficiosos, como antioxidantes, vitaminas y minerales. Tanto es así que algunas empresas han llegado a comercializar cremas antiarrugas basadas en la espermina, un antioxidante con un supuesto gran potencial frente al envejecimiento.

Lo cierto es que gran parte de todo eso es verdad; esas sustancias están ahí, pero las cantidades son tan pequeñas que es poco probable que produzcan cualquier efecto beneficioso sobre la piel. De todos modos, está claro que tampoco es el terrible veneno que afirmaba la señora de Móstoles.

De hecho, si lo pensáis, cuando un hombre eyacula, en mayor o menor medida el semen entra en contacto con su piel y a día de hoy no se conoce el caso de ningún adolescente con quemaduras de tercer grado ocasionadas mientras intentaba conocerse mejor.

Sin embargo, los dermatólogos desaconsejan el uso de esta sustancia como cosmético por varias razones. En primer lugar, como sabéis, es un potencial vehículo de enfermedades de transmisión sexual y si no se conoce profundamente el estado de la salud de la persona que lo produjo, se podría correr el riesgo de contagio.

Por otro lado, algunos profesionales afirman que el contacto continuado con el semen puede eliminar la barrera protectora de la piel, haciéndola más vulnerable a posibles infecciones. Aunque también es cierto que eso pasa del mismo modo con los jabones cuando se usan compulsivamente y no por eso dejamos de utilizarlos con moderación.

Por lo tanto, si con el jugueteo vuestra piel o la de vuestra pareja entra en contacto con el semen no será necesario que vayáis corriendo a urgencias, salvo que en vez de testículos tengáis un surtidor de ácido sulfúrico, caso en el cual os lo deberíais hacer mirar.

Sea como sea,  si todo es normal, no os pasará nada; ni bueno ni malo. Pero con la de cremas efectivas a precios asequibles que hay en el mercado como las de caviar de IrisPeople, mejor nos dejamos de guarradas, ¿no?

Azucena Martín es biotecnóloga y redactora científica. Puedes leerla en Omicrono