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Si no te duran las relaciones, culpa a tus genes

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Si hace poco os hablé en Iris People de cómo nuestros genes pueden predecir la edad a la que perdemos la virginidad, hoy os traigo un tema parecido que os puede servir de excusa cuando os pregunten en las cenas familiares para cuándo pensáis sentar la cabeza.

Y es que, del mismo modo que hay personas que conocen al amor de su vida a los catorce años y desde ahí pasan el resto de su existencia juntos, a otras les cuesta y, aunque les gustaría estabilizarse, son incapaces de hacerlo; bien por no haber encontrado a la persona adecuada o bien por no estar preparados.

¿Qué dicen la genética sobre nuestra tendencia a tener relaciones estables?

Según un estudio de 2014 llevado a cabo por las universidades chinas de Henan y Pekín, una variante de un gen, llamado 5-HT1A parece estar relacionado con la tendencia de una persona a establecer relaciones duraderas.

Esto se debe a que dicha variante disminuye los niveles de serotonina, una hormona responsable de la inhibición de sensaciones como la ira, la agresión o la depresión, por lo que en animales ha demostrado estar asociada a una mayor receptividad sexual y una disminución de la agresividad.

En humanos nunca se había demostrado nada igual, pero después de localizar la variante concreta que daba lugar a la producción escasa de serotonina se analizó el genotipo de 579  universitarios voluntarios; comprobando que, como sospechaban, la mayoría de los que contenían dicha variante se encontraban solteros en ese momento y no habían tenido relaciones duraderas en el pasado.

Así que ya sabéis, si sois incapaces de pasar de las primeras fases no os torturéis. La culpa no es vuestra, sino de vuestros genes, pero eso no quiere decir que jamás vayáis a poder encontrar a la persona capaz de vencer a vuestro genoma. Lo importante es aumentar el tamaño muestral y probar, y probar, y probar…. y, mientras tanto, disfrutar y aprender del camino.

Azucena Martín es biotécnologa y responsable de la sesión de ciencia de Omicrono