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Tus derechos y obligaciones como huésped LGTB

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En las últimas semanas la campaña Con la voz bien alta, impulsada por la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) se ha convertido en un fenómeno viral. En ella, una pareja de turistas homosexuales pedían ayuda a gente local para traducir un e-mail de contenido homófobo que les había enviado el director del alojamiento en el que iban a hospedarse. Algunas de las personas que les ayudaron les recomendaban ir a denunciar a este señor.

A raíz de esta campaña se me ha ocurrido elaborar un post para Iris People con consejos e información práctica con el fin de resolver algunas dudas que puedan surgir a personas del colectivo a la hora de hospedarse en un alojamiento turístico.

En primer lugar, como bien dicen los participantes en la campaña, si somos víctimas de algún delito de amenazas u odio por parte del personal de un establecimiento hotelero, tenemos el derecho de acudir a la policía. Por desgracia, sólo el 10% de los actos de odio hacia personas LGTB+ acaban siendo denunciados.

Alojarse en pareja

En cuanto a nuestros derechos como huéspedes, es importante saber que el alojamiento tiene la obligación legal de tratarnos exactamente igual que a una persona cisgénero y heterosexual. Cuando vamos a alojarnos en pareja, habitualmente se puede solicitar previamente qué tipo de cama queremos que haya en nuestra habitación. Esta petición normalmente es bajo disponibilidad, por lo que no se nos confirmará hasta el momento del check-in. Si se trata de una ocasión especial (aniversario, luna de miel, incluso un affair de fin de semana) podemos incidir en la importancia de la cama doble en las observaciones de la reserva -si la hacemos online- o llamando por teléfono directamente al establecimiento. En el caso de que no nos hayamos manifestado al respecto, el hotel puede decidir por nosotros qué tipo de habitación nos será asignada, siendo muy probable que ésta sea una Twin (habitación con dos camas individuales) para evitar situaciones de incomodidad imprevistas. En el momento de hacer el check-in, y siempre que haya suficientes habitaciones disponibles, los recepcionistas deberían preguntarnos o reconfirmar si queremos camas individuales o cama doble SIEMPRE que seamos dos personas, independientemente del sexo.

Algunos recepcionistas pueden sentirse cohibidos a la hora de preguntar a dos personas del mismo sexo si desean cama de matrimonio porque, por desgracia, aún existe gente que se ofende por ello. Mi experiencia me dice que eres mejor profesional tratando a todo el mundo por igual y que no es lo mismo ofender involuntariamente a un intolerante que hacerlo voluntariamente a alguien asumiendo su heterosexualidad y discriminándole. La inmensa mayoría de la gente responde asertivamente a la pregunta.

Invitar a alguien a nuestra habitación

Hay ocasiones en las que, aun alojándonos solos, tenemos previsto de antemano recibir visitas en la habitación, bien porque hayamos acordado previamente pasar un rato junto a alguien o porque tengamos intención de ligar y lo consigamos. En este caso NO deberíamos reservar una habitación individual, pues los hoteles tienen todo el derecho a impedir la entrada de nuestro/a acompañante por motivos de seguridad. Según las dimensiones de cada habitación, la ley establece un máximo de personas por metro cuadrado, así que los recepcionistas están obligados a cumplirla. ¿Qué hacemos entonces? Si no estamos seguros al 100% de que finalmente vayamos a tener compañía o bien ésta sólo estará por algunas horas, lo más recomendable es reservar una habitación doble de uso individual (DUI), que tiene capacidad para dos personas pero con un descuento en la tarifa por alojarse un solo huésped.

Habitualmente los hoteles permiten que sus huéspedes suban acompañantes a sus habitaciones DUI sin ningún coste extra, si bien tienen derecho a cobrar un suplemento por ello. Si nuestro acompañante va a pasar toda la estancia y a hacer uso de los servicios del hotel (toallas, desayuno, amenities), deberemos informar a los recepcionistas de la situación y éstos nos cobrarán la diferencia entre el precio de la habitación DUI y la doble.

El tamaño y el precio son los únicos inconvenientes que el personal nos puede poner para subir a alguien a nuestra habitación. El sexo jamás será uno de ellos y, en caso de que se dé la circunstancia, deberemos exigir una hoja de reclamaciones.

Identificación

Toda persona que se aloje en cualquier establecimiento turístico tiene que ser identificada. Aunque todos conocemos establecimientos que sólo piden un documento por habitación, realmente deberían hacerlo con todos los huéspedes y acompañantes. Por eso, si llevamos a un acompañante por horas y el recepcionista nos pide su DNI o pasaporte, tenemos la obligación de mostrarlo.

Si tenemos miedo porque aún no hemos salido del armario, porque estamos siendo infieles o porque no queremos que nadie sepa que esta persona ha subido a la habitación con nosotros, podemos estar tranquilos porque la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal impide al establecimiento facilitar cualquier tipo de información a terceros. Solamente se enviará un parte diario a la policía, que está sujeta igualmente a la misma ley.

En cuanto a personas transexuales que aún no han finalizado su proceso de reasignación, incluida su documentación, desgraciadamente los establecimientos tienen que registrarles tal y como aparecen en los documentos oficiales.

Visibilidad

Las personas heterosexuales no ocultan su orientación sexual. Pueden ir abrazadas o de la mano de sus parejas sin que nadie les preste atención. Las personas homosexuales y bisexuales pueden y deben comportarse exactamente igual, y ningún trabajador de ningún alojamiento turístico tiene derecho a pedirnos discreción por ir junto a nuestra pareja del mismo sexo.

En resumen, cuando vayamos a alojarnos en un establecimiento turístico y nos hagan una pregunta personal, nos pidan el pago de un suplemento o nos reprueben una actitud, debemos plantearnos si harían lo mismo ante un huésped cisgénero heterosexual. Probablemente nuestra intuición nos dirá si estamos siendo discriminados o tratados con absoluta normalidad.

Fon López es redactor especializado en el sector audiovisual, colaborando en diferentes portales. Además, trabaja como recepcionista de hotel y cuenta sus experiencias más sorprendentes tras el mostrador en su blog Disfruten de su estancia.