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Ucrania deslumbra en la segunda semifinal de Eurovisión

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La segunda semifinal de Eurovisión se ha desarrollado -también- sin sorpresas especiales. Solo un país ha logrado dar la campanada. Georgia, uno de los últimos en las apuestas, sorprendía pasando a la final con un tema rock del que ya os hemos hablado y una realización propia de un videoclip. En España no gustaba mucho pero parece que en Europa sí. Y eso que ha copiado parte de la realización de Barei con la doble pantalla, lo que no sabemos si nos puede beneficiar o perjudicar.

Georgia, la gran sorpresa rockera de la noche

El puesto de Georgia fue en perjuicio de Noruega y Dinamarca que se quedan fuera y dejan por primera vez en la historia de Eurovisión a un solo país, Suecia, del llamado bloque nórdico. Y hay que recordar que Suecia se ha clasificado directamente al ganar el año pasado. Esto beneficiará al país anfitrión que contará con los votos de todo su bloque sin tener que repartirse los puntos entre los vecinos.

Por otro lado, como ya aventuramos en el post de la primera semifinal, el bloque centroeuropeo se hace más fuerte gracias a Bulgaria -y a Bélgica, la gran rival de Barei por el tipo de canción- que logra clasificarse a la final por segunda vez en su historia. Poli Genova, que ya representó a Bulgaria años atrás y quedó a las puertas de la final, ha logrado resarcirse con el tema más bailable y discotequero de toda Eurovisión 2016.

Poli Genova, por Bulgaria, nos prepara para bailar

La primera actuación que sorprendió fue la de Letonia. Justs, un guapísimo letón apadrinado por Aminata, la gran sorpresa del año pasado, se ha resarcido de todas las críticas que recibía su escaso movimiento en el escenario y lo ha dado todo con otro de los temas más modernos del año. El cantante espera dar la sorpresa que ya dio la compositora de su canción el año anterior.

Letonia, el más guapo y lo más moderno de la noche

Las baladas de Israel, Polonia y Serbia lograron clasificarse tal como pronosticaban las apuestas. También el tema movido de Lituania. Pero hubo dos canciones que hicieron creer a los espectadores que la victoria de Rusia no es tan evidente como dicen los expertos. La primera fue la de Australia, la cantante coreana Dami In hizo una actuación impecable de uno de los temas más comerciales del año. Australia sigue viniendo a ganar.

Australia, favorita para quitarle el triunfo a Rusia

La última gran actuación que se pudo ver fue la de Ucrania con Jamala y su 1944, un tema envuelto en polémica y denunciado por Rusia por su contenido político. En un momento en el que ambos países están en guerra, hacer una canción sobre el genocidio tártaro llevado a cabo por los soviéticos en dicho año y que sufrió la abuela de la cantante parecía toda una declaración de intenciones.
Sin embargo, la realización, la interpretación y la personalísima voz de Jamala han dejado sin habla a todos los críticos. Si hay una canción capaz de emocionar y poner los pelos como escarpias es la de la ucraniana. Y emocionar al espectador es algo que siempre se premia, tanto que ya ha logrado superar a Francia y Australia en las apuestas y colocarse segunda. Si aciertan este año estaremos con una réplica de la guerra entre ambos países pero a nivel eurovisivo. Dejando de lado aspectos políticos, hay que reconocer que Jamala presenta el tema más original, diferente y emocionante de la final del sábado, haciendo una actuación estupenda en la que su voz brilla más que nunca.